lunes, 15 de noviembre de 2010

Río Henares y cerros contiguos. Alcalá de Henares - Los Santos de la Humosa (Madrid). 7-11-2010 // 600 - 700 msnm

En su recorrido madrileño, el contacto entre el río Henares y los cerros que lo bordean por el sur recrea un ámbito de gran personalidad en el que la vegetación, el relieve y los usos del suelo organizan un paisaje que no encuentra equivalente en toda la Comunidad (foto 1). Coinciden aquí vegas cultivadas, más o menos invadidas por centros comerciales y polígonos industriales -como siempre-, sotos de alto valor ecológico, pronunciados cantiles y una superficie arcillosa, tan irregular como extensa, tapizada por un impresionante espartal, y en pleno proceso de desmantelamiento por la red de torrentes y cárcavas que hacen de estos parajes un lugar tranquilo y poco transitado.


Lo más conocido aquí es el soto del río que ahora, debido a las tonalidades amarillentas del follaje, presenta rincones de gran belleza (fotos 2, 3 y 4). Una lástima la intención que hay de realizar obras de acondicionamiento en este enclave, según nos cuentan amigos de la zona. Con la experiencia acumulada a lo largo de los años nos tememos lo peor. Este es un espacio natural muy concurrido por paseantes y deportistas, que a nuestro juicio no se debe gestionar como una zona ajardinada y por tanto no requiere cemento. Empléense las inversiones en el cuidado del arbolado que en ocasiones sí muestra un cierto grado de decrepitud.


La formación forestal que conforma este soto fluvial está constituida por un variado conjunto de plantas leñosas cuya distribución alcanza todos los estratos. Desde los elevados álamos blancos (Populus alba) (foto 5) y chopos negros (Populus nigra) (foto 6), que perfilan el contorno superior del bosque, a herbáceas del nivel inferior como el aro (Arum italicum) (foto 7), que ahora acaba de emitir sus hojas nuevas, o el raro lepidio (Lepidium graminifolium) aún con flores.



En un nivel intermedio es destacable el tortuoso tarayal de Tamarix canariensis que en algunos puntos reune ejemplares de importancia (foto 8).



En este frondoso espacio encontramos una variada cantidad de aves forestales. Muchas de ellas están aún en pleno viaje migratorio y ello explica las elevadas densidades que presentan. Nos llama la atención este fenómeno por ejemplo en el caso de los petirrojos, los mosquiteros comunes y también en el de los reyezuelos sencillos. La gran cantidad de ruiseñores bastardos seguramente debe atribuirse a individuos ibéricos que procedentes de regiones frías se han desplazado hasta aquí, y que con los rigores del invierno todavía irán a lugares más cálidos. Las especies que anotamos en la ribera del Henares, con algunas cifras de referencia, son las siguientes:
Zampullín chico 2
Cormorán grande 2
Garza real 2
Ánade azulón1
Gavilán 1
Ratonero 1
Polla de agua c.3
Paloma torcaz c.3
Martín pescador 1
Pito real c.5
Pico picapinos c.3
Lavandera cascadeña 1
Lavandera blanca 1
Chochín c.5
Acentor común 2
Petirrojo c.20
Mirlo común c.5
Ruiseñor bastardo c.20
Curruca capirotada 2
Mosquitero común c.20
Reyezuelo sencillo c.10
Mito c.7
Herrerillo común c.10
Carbonero común c.10
Agateador común c.3
Urraca 2
Grajilla c.15
Estornino negro c.30
Gorrión común c.15
Gorrión molinero c.7
Gorrión chillón 2
Pinzón vulgar c.30
Verdecillo 3
Verderón común 3
Jilguero 2
Pero si el entorno fluvial nos resulta grato con sus colores y sus aves, las vertientes que se desarrollan al pie de la superficie del páramo, con su irregular morfología y sus paisajes abiertos (fotos 9 y 10), despiertan todavía más nuestro interés.


El río Henares desde su implantación en el territorio hasta nuestros días (la red fluvial se encaja en los sedimentos miocenos de la Depresión del Tajo desde comienzos de la era Cuaternaria) ha experimentado un desplazamiento hacia el sur, dejando huellas en el paisaje que se perciben desde lo alto de los cantiles. Lo primero que se observa es un valle claramente asimétrico con un extenso sistema de terrazas (Cuaternario) que ascienden suavemente, en su margen derecho, hasta enlazar con la raña pliocena. Mientras, en el margen izquierdo, el río en su tendencia a dirigirse hacia el sur, labra un conjunto de cantiles a la vez que promueve la expansión de una red de torrentes, que es por donde nos movemos. La facilidad con que los materiales del páramo se erosionan tiene su justificación en la naturaleza arcillosa del sustrato y en las acusadas pendientes que genera la dinámica de laderas en esta vertiente (en un par de kilómetros hay 200 m de desnivel, entre las cotas más altas y el fondo de valle).
Los materiales arcillosos se generaron durante el Mioceno inferior en una banda de transición entre los materiales detríticos procedentes de la erosión de la sierra y los evaporíticos que depositaban en el gran sistema lagunar terciario que se extendía por el centro de la cuenca. Como quiera que los abanicos aluviales procedentes de la sierra unas veces invadían la orilla y en otras ocasiones eran las aguas las que inundaban la orilla, en esta zona de transición se aprecian en los cortes del terreno niveles con arenas e incluso cantos rodados cuarcíticos y por encima o por debajo sedimentos con preciosos cristales de yeso blanco. Es más, las sales de estos materiales evaporíticos (no sólo yeso) se disuelven con el agua de lluvia que se infiltra por el terreno y, al llegar a capas impermeables, este fluido mineralizado se desplaza bajo el subsuelo hasta aflorar en los cortes que hay en la superficie del terreno dejando características eflorescencias salinas (foto 11).


Según caminamos por estos cotarros nos llaman la atención unas manchas rojas y amarillas que salpican el coscojar situado al pie de las vertientes contiguas a la superficie del páramo (foto 12).


Decidimos acercarnos y encontramos una buena población de arces de Montpellier (Acer monspessulanum) (foto 13 y 14) que ahora se encuentran en uno de sus momentos más admirables. Se refugian en el fondo de los barrancos y a una altitud no inferior a 700 m, donde se debe registrar un mínimo frescor ambiental.


Aunque no es ésta época de flores, todavía las encontramos en algunas especies de plantas. Incluso en el caso de la cerraja menuda (Sonchus tenerrimus) parece que aprovecha estas fechas para emitir una segunda floración, y de verdad que llama la atención tanto en los espacios de vega como en ciertos coluviones con rocas. Otras plantas que encontramos aún con flores son:
Anagallis arvensis
Artemisia herba-alba
Aster squamatus (vega)
Diplotaxis virgata
Heliotropium europaeum
Salvia verbenaca
Scabiosa atropurpurea
Las aves que viven en estas vertientes del páramo no tienen mucho que ver con las que se comentaron más arriba, en general de preferencias más forestales. En estos espacios abiertos sobre todo llama la atención un escandaloso bando de gorriones chillones que supera los 200 individuos y que con sus evoluciones por el monte no pasa desapercibido. A primera hora de la mañana, parte de los individuos de la bandada, si no todos, salieron de un dormidero situado en un cantil próximo.
En este ámbito detectamos otras aves que se citan a continuación:
Milano real 1
Buitre leonado 3
Ratonero 1
Cernícalo vulgar
Perdiz común 2
Paloma bravía 2 (cantiles)
Búho real 2 (foto 15)




Cogujada montesina c.7
Alondra común c.10
Bisbita común c.5
Colirrojo tizón c.3
Collalba negra 1
Curruca rabilarga c.5
Curruca cabecinegra c.2
Mosquitero común c.3
Chova piquirroja 2
Grajilla c.10
Gorrión chillón c.200
Pinzón vulgar c.10
Verderón 1
Pardillo c.20
Escribano montesino 2
donde c. significa cerca de.
Tanto los buitres leonados como las alondras atraviesan volando la zona. Y las currucas cabecinegras sólo hacen acto de presencia en las manchas de coscojar. Es destacable, asimismo, la presencia de escribanos montesinos que de octubre a marzo se hacen relativamente frecuentes en los interfluvios Henares-Tajuña y Tajuña-Tajo, mientras que en la época de cría sólo ocupan los niveles más altos y frescos de La Alcarria.

6 comentarios:

Alimoche dijo...

Hola javier:
Enhorabuena por el blog, tanto las fotos cómo tus comentarios son estupendos. Quizá echo en falta un pequeño plano de situación de los lugares que nos muestras, que bien podría ser una imagen de google earth o algo así.
Un abrazo
Alf

Javier dijo...

Hola Alfredo, la tuya es una buena idea y no te creas que no he pensado en ello. Lo que pasa es que en alguna ocasión se cita la presencia de especies delicadas tanto de aves como de plantas y eso hace más peliaguda la cosa. Empecé asignando las coordenadas UTM a los emplazamientos, pero luego decidí ser más ambiguo. Con el término municipal y otra referencia geográfica creo que es suficiente y si alguien requiere de más información se puede poner personalmente conmigo como ya ha ocurrido en alguna ocasión.
Muchas gracias de todas formas por tu sugerencia.
Un saludo
Javier

Anónimo dijo...

Good post, adding it to my blog now, thanks. > love spells

thanxx
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Javier dijo...

Thank you
Tomorrow will be more

Víctor Hugo. dijo...

Como alcalaíno que soy me gusta pasear por estos lugares y hacer fotillos con mi móvil para enseñárselas a mi gente más próxima. Es triste, pero muchos alcalaínos no saben lo que tenemos al otro lado del río. Es cierto que se hacen esfuerzos por conservarlo y mejorarlo, pero también ha sufrido muchos ataques y el olvido...

Gracias por el trabajo.

Saludos.

Sergio de Carabias dijo...

Querido Javier,
la lectura de esta entrada ha sido el complemento perfecto a la estupenda jornada de campo que he podido disfrutar hoy gracias a ti y el resto del grupo. Me han encantado tus fotos de los Arces de Montpellier en pleno fulgor otoñal por aquellos valles que hoy no hemos podido visitar... De la excursión de hoy me quedo con la imagen del búho real hembra incubando y también de los grandes tarays, auténticos árboles, que hemos visto. ¡Un fuerte abrazo y hasta la próxima!